miércoles, 18 de abril de 2012

Recortando el futuro (Publicado el 13-04-2012)


Se puede hacer peor a cada fallo y acumular no hacerlo bien hasta el desastre. Se puede seguir  la voz que amenaza y acabar por enfurecerla más todavía. Como sucede ahora por ejemplo, cuando los mercados descargan su avaricia contenida contra España y tras seguir sus pautas; sube la prima de riesgo, los inversores mueven sus fichas y los países vecinos nos señalan como ejemplo a no seguir, pronosticando una situación que arrasaría también con ellos, pero a los políticos ya no les importa perder la razón a largo plazo mientras refuercen con eso la mentira de distancias cortas, a pie de urna y rotativas. 

El mundo a largo plazo está extinguido. No hay horizonte al que confiar el rumbo, todo sucede a bote pronto, acumulando reacciones que engranan un futuro imprevisible. Lo decía Rajoy de Zapatero, decía eso, que improvisaba, que iba dando tumbos, que tenía ocurrencias y que de ahí le salían los disparates con los que iba gobernando España, que hacía el ridículo internacionalmente, que nadie le tomaba en serio, que la confianza cotiza en bolsa o al menos en JP Morgan, y que todos los números apuntaban a que José Luis R. Zapatero carecía de valor alguno . Y ahora es él, el que empeñado en no desdecirse prefiere no pronunciar palabra, ahora es a él, a Mariano Rajoy, al que los mercados le torean y valoran, ahora es su confianza la que tiene precio y vale nada, según se dice. Repasando las hemerotecas, releyendo lo que cada uno dijo cuando tenían los puestos intercambiados, uno tiene la sensación de que PP y PSOE es un mismo partido a destiempo, al menos en lo que a combatir la crisis se refiere los dos tiran hacia el mismo lado: contra los más castigados.

Y entre lo que apretó uno y lo que ahora exprime el otro, en poco tiempo no les quedará qué extraer.  ¿10.000 millones de euros menos en Sanidad y Educación?: una cosa es un recorte y otra cosa muy distinta es una amputación. Pero claro, si uno quiere invertir en el sector privado no hay forma más barata que desabastecer al sector público, entre lo que te ahorras y lo que despejas el terreno doblas la inversión nada más ejecutarla. No sé, tal vez se hayan perdido demasiadas cosas en tan poco tiempo, y no se hace difícil imaginar qué nos quedará de aquí a tres años,  si esto sigue así, como desde hace tiempo, recortando por la parte más de abajo, sobreexplotando la pobreza. No se ve horizonte más allá de la codicia del ahora. Pero es de suponer que de seguir llenándolo todo de pólvora en algún momento se encienda la mecha.


Melé internacional (Publicado el 23-03-2012)


La actualidad sigue exprimiendo al mundo con toda su rabia y con todos adentro, sigue apretando con furia y sin remordimientos ni compasión y se lleva vidas enteras y en ciernes por delante, sin hacer distinciones o por hacerlas míseramente,  como por azar o tras caprichos crueles;  muere gente todos los días a manos de su mala suerte, por estar allí y no en otro sitio y cruzarse con su asesino, que a veces es un solo loco y otras, todo su ejército.

Parece ser que la injusticia lleva tiempo cogiendo carrerilla y  ahora se lleva por delante todo lo que le vaya cerrando el paso, toda lógica y razonamiento y cualquier punto de equilibrio corre el riesgo de no aguantar en pie. No, no son tiempos de alegría, no son tiempos de palmadas en la espalda ni de futuro a manos llenas, no es momento de sonreír a todas partes y a cualquier cámara, ni de sacar pecho ni provecho ante tanta crudeza. No, no es momento de asesores de imagen, de cambiarse el traje ni de disfrazarse. Ahora parecería más oportuno apartar por el momento la diferencias que nos separan de estar unidos en una inmensa mayoría frente a lo que toda ella detesta y combate, contra los que la menguan y la malogran, contra los que matan y asesinan. Sin embargo, en ocasiones no es así y  parece que todo el mundo no siempre está de acuerdo en lo que pasa o ha pasado, en quiénes son los asesinos y cuál la razón por la que han matado sin motivo.

Hay países que amenazan, otros que atacan, algunos luchan contra sí mismos en dos bandos y se disputan la razón a balazos para acabar perdiéndola junto a muchas vidas, otros abastecen de armas a los conflictos con una mano mientras se echan la otra a la cabeza lamentando toda muerte innecesaria, y tanta desgracia como si no fuera con ellos, como si de alguna manera no intervinieran y mientras parecen decidir si final y oficialmente lo hacen, y debaten sobre quién es el “malo” y quién el “bueno”  durante tanto tiempo que el “justo” pierde la vez y hace tiempo que nadie le ha escuchado decir ni una sola palabra.

Algunos países son golpeados con la furia del que no tiene nada que perder ni nada en la cabeza y lloran muertes cargadas de incomprensión e impotencia. Algunos países son azotados por el odio a control remoto, efecto macabro de la globalización, y les estalla en plena la calle la desgracia, enmudeciendo a su gente, porque no hay nada que decir mas que cuando sobran las palabras, también están de más las confrontaciones.

Lo que no sobra en esta actualidad siempre frenética y a veces tan en carne viva, es quien nos la cuente. No se explica el mundo sin periodismo, sobran realidades pero no rotativas.

Huelga decir que (Publicado el 16-03-2012)


Falta, al menos, que alguien diga que esta será la última vez, la última reforma, la definitiva hasta que se revierta, que ya no habrá otra peor que la mejore, que lo próximo que se haga, que el siguiente palo, será en otro sentido, hacia otro colectivo, concretamente contra los que tengan la culpa y mantienen ahora la boca cerrada y las cuentas todavía llenas; falta que las riquezas que han colapsado la economía repartan de nuevo las fichas, que la avaricia escancie sus ganancias y alivie la miseria, falta que alguien pida perdón, que alcen la mano los culpables y se inculpen, que se reconozca el error y se haga público para que no se repita, para que no vuelva a suceder sin alevosía, para extirpar del sistema las malas prácticas que lo inhabilitan; falta que se arranque de raíz el verdadero problema, que no se esconda en otras causas, que no recaiga el peso del derrumbe sobre los más cargados y los más débiles, que se deje de golpear por la parte menos dura, al colectivo más numeroso y frágil, falta una reforma estructural que plante cara a los que cíclicamente siembran de tanta miseria sus beneficios.

Falta, también, que se diga que no es para siempre, que cada paso hacia atrás será debidamente inventariado para traerlo luego de vuelta cuando las cosas vayan mejor o hacia algún sitio, cuando la economía repunte y se diluya la crisis; falta que cada medida y que cada reforma se aplique con carácter coyuntural , por el momento y mientras no se sepa otra manera ni se conozca otro camino, hasta que las presiones externas desaparezcan, se destense la confianza y se dispare la economía hacia otro futuro más experto; falta una fecha límite, un día en el horizonte, hablar de calendarios, falta que se comprometan a devolver lo prestado, a que confirmen que así es, que no se lo quedan; falta que salga alguien y diga bien alto y claro que esta reforma no hubiera evitado la crisis de haber estado implantada antes de que irrumpiera y que tampoco la combate, que es sólo una forma precipitada de reaccionar a ella, una manera de sobrevivir a su impacto, un acto reflejo y de cara hacia fuera; falta que se haga patente, que se demuestre, que nadie está aprovechando este pésimo momento, esta crisis, para colarnos los retrasos de su ideología, medida a medida, pidiendo esfuerzo y comprensión de momento pero para siempre.

Violencia estructural (Publicado el 09-03-2012)



Ellos, los que abaratan los despidos y los favorecen, los que estrechan la mano a los banqueros y les piden favores mientras con la otra aprietan y ahogan a sus clientes y votantes; ellos, que cambian el discurso según se pierdan o ganen unas elecciones, que dicen una cosa si aspiran al poder y la contraria si ya lo tienen, esos, que son capaces de contradecirse sin contrariarse, de solemnizar opiniones fugaces, de acusar a otros de errores propios y de propiciar los ajenos, de esperarlos, avivarlos y alentarlos para después alegrarse y alargar sus manos hasta el trono y el látigo; ellos, que esperan siempre su oportunidad agazapados tras la desgracia colectiva, que buscan su heroísmo en la catástrofe, que aprovechan la crisis para aplicar su ideología medida tras medida, lamentándose puertas afuera, relamiéndose puertas adentro, esos, que cargan de furia las porras de nuestra policía y les dan rienda suelta por si alguien se queja demasiado y otros le siguen; ellos, que recortan siempre por abajo, a ras de suelo, mientras amplían sus vistas hacia el infinito de su avaricia y tontería.

Ellos, que legislan pensando en su billetera o en las cuentas de sus poderosos amigos y que ahorran siempre en todo aquello que no les afecta y casi repudian, que son capaces de dejar sin cama a los enfermos y de concederles hasta el despido si reinciden, esos, que no dudan en liberar a cualquier empresa o entidad bancaria de cualquier cargo o responsabilidad por su mala gestión, de condonar sus deudas o pagárselas y que a  la vez deniegan la única salida digna a tantas familias con problemas y rechazan la dación en pago en el congreso, doblando así la deuda y el desánimo de su pueblo; ellos, que han plagado una reforma laboral de minas anti-persona, que no les importa retroceder a un pasado equivocado mientras eso les lleve al futuro que ansían y a las influencias que negocian,  esos, que de sus programas sólo esperan sacar votos y ningún compromiso, que en campaña prometen generosamente sabiendo de antemano que no van a cumplir con lo que dicen, esos, tan acostumbrados a la mentira que mienten hasta para decir la verdad, que simulan ante las urnas capacidad y luego fingen durante su mandato estar maniatados por la realidad, esos, que sólo parecen sensatos antes de las elecciones y luego si las pierden. Ellos, esos, nos hablan ahora de violencia estructural como si se tratase de algo nuevo y les fuera ajeno.



En defensa propia (Publicado el 02-03-2012)



Mira, la situación es la que es y tenemos que hacernos cargo o no podremos cambiarla, así de simple. No teníamos que haber llegado, vale, eso los dos lo sabemos, que no eres el único ni mucho menos el que más, cierto, pero la realidad es que aquí estamos tú y yo, que tú has llegado, y que además por tres caminos a la vez;  por las cosas que has hecho; por quien eres tú; y por quien es tu suegro, y por supuesto éste último camino es que el ha abierto las otras vías, y también el que mejor explica el trato que se le está dando al asunto, el morbo con el que se trata, las expectativas de carnaza que genera. En fin ya sabes. El caso es que luchas contra tres frentes, contra tres rabias contenidas o llámalo envidias, tenlo en cuenta en cualquier caso, yo no lo olvido, descuida.

Pues bien, nosotros utilizaremos precisamente eso como base de tu defensa: tú no deberías estar aquí, tú no has venido por voluntad propia, a ti te han traído otros, para que hicieras lo que hiciste, por ser quien eres y por la familia a la que perteneces, y el que aparezcas ahora como culpable se debe exclusivamente a tu inocencia; has hecho lo que has hecho pero no sabías lo que estabas haciendo, basaremos tu inocencia en tu ingenuidad, mejor parecer tonto que acabar culpable. ¿No lo dudas no? Perdona si te lo digo así, directamente, sin eufemismos, pero es necesario para que te hagas a la verdadera idea, tonto, métetelo dentro, interiorízalo, eres tonto, lo has sido durante todo este tiempo, y a medida que pase el juicio te irás cayendo de la higuera. Por eso te ha pasado todo lo que te ha pasado, por eso te ha utilizado tu socio,  por eso no pensabas que era anormal ni extraordinario tu mejora de vida o de patrimonio, y que todo se debía al proporcional pago por tus escasos servicios y esfuerzo, tú no viste nada raro, ni te preocupaste por nada nunca, porque fuiste tonto, recuérdalo bien, asúmelo, confiaste todo a tu socio y nunca sospechaste de él, ni de tu espontánea riqueza. Así que en esencia y resumiendo: tú eres tonto, los demás lo sabían y han querido sacar tajada con lo que tú podías hacer y has hecho, por ser quien eres y sobre todo por quien es tu suegro.

Lo siento pero no hay otra forma de defenderlo, los hechos son los hechos y no podemos hacer ver que está bien lo que se ha hecho mal y menos si se conoce al detalle, como es el caso, nos tenemos que limitar al grado de implicación y de responsabilidad que puedas tener en este asunto que, como bien sabes, es a todas luces ilícito, sin lugar a dudas fraudulento y estéticamente desastroso. No te queda alternativa, ensaya tu mejor cara de tonto y ponla desde el primer día. No sabías nada, confiaste plenamente porque no te cabe la desconfianza, ni la sospecha, porque eres ingenuo, y no sabes lo que valen las cosas ni a cuánto se paga el esfuerzo, tu socio sí lo sabía y lo aprovechó: explotó tu imagen y posibilidades exprimiendo tu ingenuidad hasta volverte tonto para hacerse rico.  Así que tú hazte el tonto y cuando eso no baste, tira de olvido.

EquiValencia (Publicado el 24-02-2012)



Salen en masa para defender la educación de la que hacen gala y se les trata como a enemigos, enérgicamente, con rabia descontrolada o sobreexcitación, tal vez ensayando para el futuro que se imaginan y preparan, se les golpea preventivamente, seguramente para que se lo piensen y no repitan. Al rato una disculpa que no lo fue acompañada de unas declaraciones que avivaron las llamas de la protesta y otras tantas manifestaciones se dan cita, esta vez sin represión ni represalias, limpias, en eso por fin coinciden, unos porque quieren subrayar y denunciar el grave error que se cometió contra ellos en la primera protesta, los otros porque pretenden borrarlo, como si nada, sin más, como si fuera posible llegar antes al olvido que a las cicatrices.  No pintan bien las cosas en Valencia. No pintan bien en ninguna parte.

Grecia, sin irse muy lejos, lleva años aplicando medidas drásticas y duras reformas que no han hecho más que volverla más débil para afrontar un futuro que cada vez se presenta peor, más amenazante. Lejos quedan los tiempos en que todos los caminos conducían a Roma. Ahora son más bien todas las reformas las que llevan indefectiblemente a Grecia, a abrazar su mismo futuro, su misma suerte o poca fortuna. Cada ajuste, cada medida, cada recorte y cada ERE nos acerca y vincula a la actualidad helena. También los griegos se lo han visto venir durante mucho tiempo y han salido a la calle en numerosas ocasiones, no demasiado atendidas (no fuera a ser que se propagaran las ganas por Europa) han salido, decía, muchas veces a protestar y mucho menos pacíficamente que los estudiantes de Valencia, cargados, por supuesto, de mucha más indignación y desesperanza, embistiendo con las pocas fuerzas que les quedaban contra el sistema que los asfixia. Pero nada. Desde su gobierno poco pueden hacer, desde ningún gobierno se gobierna nada, y ellos se agarran a la única mano tendida, es Europa,  que acude al rescate aunque con condiciones de secuestro. No hay alternativa y se dejan hacer.

Nadie sabe cómo acabará Grecia, ni si está al borde de perderlo todo o de darse cuenta de que ya no le queda nada, además de ningún amigo, dinero o prestigio. Ahora Grecia sólo es sinónimo de deuda y de contagio y con toda la fuerza de lo que el mundo sin duda le debe, se le está exigiendo que devuelva lo que se le ha prestado y en los plazos previstos, ahora que no puede, ahora que nadie tiene nada, pide tiempo, doblegada, irreconocible, mirando a un suelo muy abajo, va cogiendo aire de los bufidos de Europa. 

El cordero y sus vísceras (Publicado el 17-02-2012)

Con cara de saber cómo y en qué momento, pronunciando palabra a palabra el discurso del incrédulo convenciendo, le sudan las manos en puro invierno, es el fuego a sus pies y frente al pueblo, se le seca la boca y se bebe el ego. Mira a su alrededor y lo cree suyo, hasta apoderarse de cada parte del conjunto en su ilusión, y fascinado por su propio poder imaginario se deja olvidar de la incapacidad que le abastece. Noche oscura, bailan nubes lejanas con la remota luna, habla el chamán con el cosmos y comprende que está sólo. Hay un cordero a sus pies, es el presente; está muerto y abierto en canal para poderlo leer sabiamente. Sólo él conoce el lenguaje de las vísceras arrancadas por desesperación, sólo él sabe cómo interpretar los surcos de sangre, los colores, la temperatura, las dimensiones y rugosidades y cualquier otro detalle o anomalía, reconocibles sólo por los más expertos, por los dotados de tal pericia, herederos legítimos de los Tratados de la Estadística. El pueblo espera, expectante, tras años de sequía, agotadas las fuentes, busca soluciones, a cualquier precio, necesitan un horizonte al que mirar, un futuro al que agarrarse, un remanso a la miseria que no cede en cebarse, ellos confían en el nuevo chamán, al fin y al cabo superó ante todos al anterior: predijo su muerte y lo mató.

El chamán se pronuncia: “ he hablado con el espíritu de la verdad y del conocimiento con el poderosísimo Ziurön, arquitecto de la comprensión, y ya sé cómo traer la lluvia de regreso a nuestro pueblo y lo que es todavía más importante, ya sé cómo hacer para que no vuelva a marcharse y por qué se fue. Me lo ha revelado.”  Todos saltan con la poca fuerza que les queda, una y otra vez, hasta caer al suelo, rendidos, con un sentimiento parecido a la alegría, ya olvidada, dispuestos a seguir escuchando las palabras de su guía y ya líder, que continúa de pie y sin mostrar sentimiento alguno y contemplando como su gente se doblega ante sus palabras se hace más fuerte y las fuerza: “No hay lluvia porque os hicisteis demasiado grandes las vasijas, he ahí el motivo, la única razón, los pantanos sagrados se quedaban vacíos por culpa de que vosotros recogías demasiada agua para vuestros asuntos, y no os importó, pero sin culto a los dioses no hay dones y todo se nos arrebata y eso tenemos. Así que vais a romper  toda vuestra cerámica ahora mismo, uno a uno cada recipiente, y después lanzad los pedazos al fuego y con orgullo. Y cuando la lluvia vuelva, abrid la boca y lo que caiga. “  Ninguna objeción, mejor agua sin vasijas que vasijas sin agua. El pueblo obedece. El chamán les asegura que tardará en venir la lluvia y que vendrá y que si desde entonces no acumulan no se terminará ya nunca. Acaba la ceremonia.

El pueblo se va a dormir con menos de lo que se había levantado y en cambio parece más aliviado. Al chamán le sucede lo contrario y se pasa la noche mirando al cielo y absorbiendo aire, creyéndose capaz de soplar inversamente las nubes.

Obstinada persistencia (Publicado el 03-02-2012)

Rajoy dice poco y aparentemente para otros, habla privadamente pero en realidad para que luego se haga público y  reinterpretado llegue a los verdaderos destinatarios: “esta reforma me costará una huelga” dijo,  y esa frase en boca de Rajoy suena para Angela Merkel como si en alemán hubiera dicho un claro y conciso “oído cocina”.  Para los españoles, sin embargo, esa misma frase tiene un doble contenido de distinto mensaje. Por un lado nos está diciendo que se va a realizar una reforma que va a castigar todavía más a los más vulnerables, es decir, se abaratarán los despidos, se facilitarán contratos flexibles y reversibles,  se moderarán más los salarios y en fin, que todo se reestructurará de forma que se sirva en bandeja que los más favorecidos puedan mantener más tiempo su situación y mejorarla mientras el resto empeora y organiza huelgas. Y por otro lado lo que Mariano Rajoy nos está diciendo con esa frase es que no le impresionan las huelgas y que concretamente ésta no le va a hacer cambiar de opinión, pues la decisión está tomada teniéndola en cuenta de antemano, antes incluso de que se organice y se lleve a cabo, independientemente del éxito y el índice de participación, todo un malabarismo político, ningunear una huelga, restarle valor o trascendencia antes de que ocurra y sin que se conozca no ya que va a realizarse sino siquiera el contexto real por el que debería protestar, es, sin duda, un hecho nuevo, insólito, no tan astuto como perverso.

Pero antes de la reforma y de la huelga, que ya ha anticipado despreocupadamente Rajoy, tienen que llegar las elecciones andaluzas en las que probablemente pasará lo mismo que ha sucedido con las generales, esto es, que acabe ganándolas el más experto en perderlas. El caso es que en el PP están seguros de que tal y como están las encuestas y el ánimo, lo mejor de momento es esperar y no hacer nada todavía, que lo que toca es contener la presión internacional con guiños como el de Rajoy el otro día, y que no han de materializar nada ni dar detalles hasta que no sea efectivo su poder también en Andalucía, a manos de Javier Arenas, tras tres intentos fallidos, sin que le llegase la vencida. Y es que hoy, en política, la persistencia es un valor al alza que roza ya la obstinación, los mejores políticos, los más aparentemente capaces, son aquellos que logran aislarse mejor de la realidad y abstraerse de manera que no les afecte ni condicione.

Y así estamos, gobernados por políticos que tratan de fijar sus objetivos sin fijarse en el rumbo y sin poder variarlo, dando, eso sí, vistosos bandazos de un lado al otro cada vez que se cambia de partido, deshaciendo y rehaciendo, como vamos viendo, avanzando hacia atrás sin mirar al pasado, en un torpe y tozudo viaje hacia ningún sitio, mientras somos devorados por la economía que también nos sustenta.

Empate: uno gana y otro vence (Publicado el 27-01-2012)

Cuando un entrenador quiere ganar únicamente a su manera y ordena a sus jugadores de tal forma que sobresalga sobre todo él, en caso de victoria, cuando uno se empeña en dejar su firma para que nadie dude de su autoría y su mérito, y cambia para tal fin la filosofía y capacidades de su equipo y revierte a sus jugadores de la seguridad al miedo, cuando un entrenador hace eso y de la forma más extravagante y pierde, puede decir sin ningún riesgo a equivocarse que las derrotas sólo tienen un padre y que esa es hija suya, sin lugar a dudas. Y lo puede decir al menos con el mismo convencimiento con el que pueda hablar de sus pasados triunfos y logros que, por cierto,  suele atribuirse en exclusiva. Hay quien dice que Mourinho ideó la alineación del partido de ida con la intención de meter tres goles al Barcelona mientras éste se moría de risa. Y bien, o no funcionó o lo hizo por otra cosa que tampoco surtió efecto. Y el caso es que el Barcelona salió de ese encuentro con la ventaja que a la postre le ha dado el pase a semifinales.

Sin embargo, pocos podían imaginarse antes del partido de vuelta, que el equipo madridista iba a ser capaz, como lo ha sido, de llegar al Camp Nou con un espíritu ganador y un planteamiento ultra ofensivo que a veces por poco y otras por los árbitros no llegó a acabar en gesta, nada le privó, en cambio, de hacer una exhibición: mostró al mundo del fútbol que también ellos juegan con la pelota, que también la quieren y la miman, que saben correr solidariamente y que trabajan coordinadamente, que tienen sobrado talento y jugadores de categoría, que pueden jugar de tú a tú al Barcelona y ganarse su respeto y aplauso. El Barcelona jugó bien y el Madrid mejor. Empataron y el partido en casa pesó demasiado en la plantilla blanca. Tal vez también en la conciencia de Mourinho, eso sólo él lo sabe, cada uno elige lo que aprende.

Así que tras  la eliminatoria de Copa la cosa queda más o menos en que venció el Barça, ganó el Madrid, perdió Mourinho, y casi pierde Guardiola aunque, eso sí, la mayor derrota se la llevaron los árbitros que parecía que iban compensando errores anteriores con otros nuevos y cada vez de manera más absurda, para uno y otro lado fueron repartiendo descontento. Manifestado ahora, eso sí, por el que salió vencido, pero sólo por eso, porque si Higuaín marca su gol, o entra el de Özil o el de Cristiano, quien se estaría lamentando de la actuación arbitral sería el equipo blaugrana, y haría mal pues lo que tocaba y toca es celebrar  el soberbio partido que realizaron entre los dos equipos sobre el terreno de juego. Sin disparates.

Si cada uno ha aprendido la parte que le toca en esta eliminatoria, el próximo encuentro entre estas dos maneras distintas de buscar la perfección en el fútbol ha de ser todavía más bello y más épico.