viernes, 18 de mayo de 2012

Danzad, danzad, malditos



Continúa el baile. Semana tras semana España sigue dando la nota por no conseguir dar con la tecla. Tal vez sea que Merkel se haya quedado con el teclado. Con el ratón parece ser que no, a ella le gusta ser gato y que le sigamos el juego. Y es que gato con guantes caros caza ratones con un chasquido. Y ese es el son al que baila el gobierno.  Aquí todos bailan al ritmo del dinero. Las ideas no importan. La política no importa. La gente no importa. El futuro no importa. ¿Tienes dinero? ¿Sí? Pues usted dirá, a mandar, hasta que se le acabe. A mi me dura la paciencia lo que a usted la cartera. Ya lo sabe.

Continúa el compás. Las cifras bailan al ritmo impar de la avaricia. Unas suben encareciendo la vida y otras bajan abaratando la muerte. Mientras tanto la prima de riesgo sigue descalificándose a sí misma desmoronando países a control remoto. Hay personas que pegan un brinco cada vez que a España le sale más caro el dinero, un salto de alegría, una alegría repleta de ganancias. Son esas mismas personas a las que los países han de comprar el dinero cada vez que no tienen. Comprarlo a cambio de deuda, claro. Deuda a cambio de deberlo todo, por supuesto. ¿No tienes dinero? ¿No? No te preocupes a mi me sobra para dejarte, eso sí, a cambio de que me hagas rico por el camino de devolvérmelo y con la condición de que estoy haciendo una compra, de que eres mío hasta que no pagues y que hasta entonces yo decido por los dos. Toma, coge el dinero con el que me vas a hacer rico. Anda, cógelo ya es todo tuyo y tú eres mío.

Se repiten los pasos. Uno tras otro sin movernos del sitio. Avanzamos pero hacia abajo buscando una salida que cada vez nos queda más arriba. Todo se reduce, todo tiende a menos, como si hubiéramos adquirido la nada a plazos. Incómodos plazos. Plazas incómodas. Mordazas. Presión y presión: represión. Ahora hay que indignarse de puntillas. Sin hacer ruido. No es bueno despertar a la desconfianza que siempre duerme con los ojos bien abiertos, dicen, y que siempre sueña que nos pilla algún engaño y nos hace pagarlo. Pero el silencio mece también a la justicia y se duerme con los ojos vendados y soñando que lo ve todo sonríe, esperando el ruido que la despierte. Porque no es sorda.

La voz dormida (11-05-2012)



Me dormí con la tele encendida. Era una noche cualquiera escuchando las noticias de siempre. De este siempre de ahora, de este ahora tan fugaz, de esta fugacidad tan devastadora. Me dormí con la tele encendida y soñé influenciado por lo que oía.  Y tuve un sueño extraño, hablado, era una voz que me decía a dónde iba a medida que me adentraba en las entrañas del cansancio y del hastío . Era una voz muda, sobreentendida, una voz de nadie que claramente era la mía. Tuve ese sueño que me hablaba de este mundo, extraño, del ritmo descompasado, del pulso que la avaricia le echaba a la justicia una y otra vez, incansablemente, para entretenerla y desfalcar al futuro alargando sus interminables brazos. Tuve un sueño, mientras el mundo dormía mecido por el temor a despertarse, acorralado por el miedo de seguir durmiendo. Tuve un sueño extraño, narrado, era una voz que me arrancaba desde adentro las ganas de quedarme sin salida, que me invitaba a huir, a pelear por encontrarme ante la puerta, abrirla y comprobar que sí hay fuera. Tuve un sueño que susurraba el paisaje de salir, que murmuraba otro futuro posible, una manera distinta, que dejaba entrever un horizonte más allá de las paredes que levanta la codicia, que había un lugar a donde ir, que había un sitio del que marcharse.

“Ejército de trampas, trampolín del ejercicio económico que piruetea agarrándose a las garras de la garrama, despilfarro de engaño propagando propaganda de la realidad retractable que retrata, y cada vez son menos los que salen en la foto, son risas sonriendo a la breve luz del dinero. Enfermedad en el tratamiento tratando que sean más los enfermos que firman conforme se conforman de su forma enferma, transmisión masiva de un virus impuesto a la verdad convirtiéndola en ambuesta que resbala por el espacio entre los dedos. Sano juicio en no tenerlo, la razón asiente al sinsentido y  sitiado se sienta en su sitio, locura pasajera y piloto del volátil argumento razonable que ya no toca suelo, sitibunda sinrazón que hace aguas de lo cierto para bebérselo y verse versionada en su opuesto infundiendo pasión a la confusión de un siguiente más con progreso, grasa con la que patina el fácil acierto de un acertijo complejo en el jeroglífico planteamiento”.

Ese fue el sueño, las palabras que iba oyendo. Las recuerdo muy bien todas y al día siguiente tuve la sensación de despertarme dos veces.

Ajeno a la expropiación (04-05-2012)


Dice el mundo que España no da miedo. Que no intimida, ni asusta, ni se la teme. Y en un mundo tan puramente económico como el de hoy, eso se va traduciendo en expropiaciones y desplantes. Aunque a España, en realidad, le quitan muy poco y casi nada, entre otras cosas porque eso es lo que tiene, le quitan mucho, eso sí, a unos pocos españoles con macrocuentas en el extranjero. Españoles que, como se ve, saben repartir y luchar nacionalmente sus pérdidas mientras despilfarran o acumulan a modo particular toda ganancia. Nada nuevo. En el capitalismo la avaricia viene de serie y se agudiza en la punta de su estructura piramidal.

Las expropiaciones están, en cualquier caso, a la orden del día en Latinoamérica. De momento ya se han dado los dos primero pasos y existe la sensación de que habrá más en esa dirección. El primero fue en Argentina, hace bien poco, que de forma abrupta se apoderó del poder de YPF en su país y con ello de toda la inversión que llevaba haciendo durante estos años, no en Argentina, según se quejan, sino en YPF.  Y parece ser que lo adquirió sin intención alguna de pagar nada a cambio y que actúan desde ese momento como si fuera suyo lo que les era ajeno, tal vez considerando  que ya lo han pagado con creces. En economía la razón siempre la tiene el que puede. En todo caso, eso no le gustó nada al señor dueño de la empresa petrolífera, ni las formas ni sobre todo el fondo, no le gustó en absoluto, como no podría ser de otra manera, pues hablamos de cifras astronómicas, estamos hablando de sus cuentas. Y si hay algo que fastidie a un multimillonario todavía más que no ganar riqueza al día siguiente es, sin duda, ser menos multimillonario de un día para el otro. Como ha sucedido en Argentina. Aunque ahora, tras la políglota amonestación verbal, parece ser que el gobierno argentino está dispuesto a compensar las pérdidas de la petrolera, aunque no habla de cifras ni de compromisos.

 Evo Morales, aunque embriagado por el espíritu demagógico de cada primero de Mayo haya decidido dar el siguiente paso y nacionalizar REE, sí habla, en cambio, de compromiso y casi de cifras y ha asegurado que pagará un justiprecio por la adquisición de la Red Eléctrica Española por parte del gobierno de Bolivia. Claro que aquí el compromiso y la cifra son ridículos al compararlos en volumen con el caso argentino.  Curiosamente –pero no de forma sorprendente- el mismo día en que Evo Morales anunció esta nueva expropiación,  el representante de Repsol, que tanto lamentaba el ataque a España desde Argentina,  estaba junto al presidente que ahora “atacaba” a España a escasos metros, y no daba  la sensación de sentirse agredido, ni de que fuera con él la historia, ni de que le importara lo más mínimo. No, él estaba concentrado en lo suyo, en su negocio y en la mega-inversión que iba a llevar a cabo y en el beneficio a corto plazo que tanto le abría los ojos. Y no habló por supuesto, de la nacionalización de REE. Y es normal, porque Repsol no representa a España, ni la defiende, ni iza su bandera, ni habla su lengua. Repsol, como toda empresa, representa, defiende, iza y habla un solo idioma que es del dinero.

Schwein Steiger (27-04-2012)


A Alemania le va bien que a España le vaya mal. Le va bien al menos de momento y comparativamente. Y es que cuando no queda sitio al que subir, cuando no queda camino por donde avanzar y todavía se quiere mantener uno arriba o adelante a toda costa, no hay otra forma que hacer bajar al resto o retrasarlos, que hacer que anden para atrás y se empeoren para seguir saliendo solo en la foto. Alemania no es fotogénica pero de momento el mundo le sonríe, de momento las cosas le van saliendo según el plan. ¿Cuál es el plan? Ser el primer país europeo en salir de la crisis. ¿Cuál es la forma? Alejar de la salida a los demás.

Y así estamos, con un gobierno que cree que hace leyes de acuerdo con su ideología amparado además por la necesidad y las prisas, mientras Alemania se frota las manos y esconde el aplauso ante el programado retraso que ejecuta tras la cortina. Vamos para atrás pero porque nos están empujando y nos están empujando porque no tienen otra forma de sentirse delante. Y es que el sistema está colapsado, la rentabilidad ha perdido comba y el dinero no crece al antojo de la codicia que no se revierte sino que da media vuelta para sacar rédito incrementando la pobreza alrededor, repelando en la miseria; propagándola.

Y la gente lo intuye, la gente lo vive, y se sabe en las calles, multitudinariamente, se sabe que se están enfocando soluciones donde no hay problema, que se está agravando el problema al no atenderlo y que no se atiende para hacerlo grande y que lo quieren hacer grande desde afuera y desde todas partes.

Hay una guerra a escala mundial, una guerra sin armas y sin disparos, donde muere el futuro acribillado por fuego amigo, hay una guerra económica, de trincheras legales, una guerra ilegítima, de amenazas financieras, hay una guerra internacional, una lucha de países que abastece de pólvora a los mercados, que dinamitan  cualquier otra lucha. Hay un desánimo provocado, una razón secuestrada por un miedo adiestrando,  un futuro programado para seguir perdiendo.

No, el problema no es el déficit, lo que se debe, sino de crecimiento, de cómo llegar a pagarlo. Dígame cómo, de qué manera, cómo avanzar, ábrame el paso y muestre el camino, señale un horizonte que apunte al norte. No me hable de medidas anticrisis con esa cara de ideología, no me hable de patriotismo mientras le hace el trabajo sucio a  una Alemania que se lava las manos con su incapacidad, no me hable de soluciones mientras siga siendo usted también parte del problema.

Globalmente a ningún sitio (20-04-2012)



Hasta que llegó la crisis no se podía apreciar en qué medida estaba el mundo globalizado o hasta qué punto podía detonar la paz mediante el leve aleteo de una mariposa insolvente y remota, oriunda de lo lejos en todas partes. Ahora, metidos de lleno en una crisis global desde hace tanto tiempo, ahora que todos vivimos inmersos y pendientes de noticias internacionales, eso sí, con estupefacción local, ahora que, en fin, miramos de reojo lo que tenemos delante y fijamente y de frente al resto del mundo que parece darnos  la espalda, queda claro que somos presa de una globalización: nos están asfixiando a muchas manos, nos estamos ahogando entre todos.

Y es que una de las cosas más globalizada es tristemente la descoordinación, y así vamos, cada uno tirando para su lado sin dejarnos llegar a ningún sitio, coreando entre todos un sálvese quién pueda o un muérete tú antes, no se escucha muy bien entre tanto ruido y distancia. Argentina, por ejemplo, prueba suerte expropiando una inversión extranjera asegurándose con ello muy pocas más en un futuro. Y es que lo que hoy parece una buena idea al día siguiente se revierte y se vuelve contra quien la lleva a cabo y así no hay forma de salir indemne, así no hay manera de salir ganando. Es lo que hay, cada día se decide el error del siguiente,  a cada paso se estira más  el camino y queda más lejos llegar.

Y cómo quitarse la sensación de duda, la preocupación, cómo dejarse llevar por los que gobiernan si en cada idioma solución se traduce en problema. Francia se propone grabar las rentas más altas, Inglaterra reducir lo que pagan, y EEUU para no romper con su historia se plantea ambas cosas a la vez simulando una duda que nunca tiene. En EEUU, ya se sabe, son expertos en hacer ver que lo son, en anunciar soluciones que pretenden que se copien globalmente, algunas incluso antes de llevarlas ellos a cabo, para luego observar, medir y calibrar la verdadera solución local, que en ocasiones suele ser sólo ésa, conseguir que los demás copien lo que ellos finalmente no hacen. Parece que el mundo está dirigido a control remoto por un error en cadena, por equivocaciones en serie que terminan en serios dilemas. Y la precipitación acosa desde todos los flancos con toda su prisa.

No hay forma de salir de un laberinto inventado sin salida. No hay forma de encontrar la llave que abra una puerta blindada con avaricia. No, no dejaremos atrás los motivos que nos llevaron a adentrarnos en este mundo de ahora, en esta actualidad que hace obsoleta cualquier expectativa de mejora. Y todo apunta a que seguiremos así, desbastando el futuro globalmente, golpe a golpe, parte a parte, hasta la ruina colectiva.