Por lo que
parece no son tiempos de responsabilidad. Y mucho menos de asumir roles
heroicos o a contracorriente. Aquí nadie busca el futuro más allá del periódico
de mañana, más lejos de la estadística más reciente. Ni nadie persigue más mérito
que el de seguir las instrucciones del que amenaza, que el de buscar la palmada
en la espalda que la saque de contra la pared y envaine la espada. La
actualidad llena de vacío al sentido más común y lo va precipitando, en
acelerones. Cada vez marchamos más rápido y cada vez queda más lejos llegar a
alguna parte, a algún remanso, todo va mal pero lo peor es que todavía se cree
en que funciona y nada se cambia sino que tiende a más y a menos según si son
despropósitos o capacidades.
Y así es como cada
día nos levantamos con la mala noticia de ayer superada. Y como si el mundo
hubiera prendido; la realidad se incendia con claras señales de humo pidiendo
auxilio, pero el humo se usa para tejer cortinas con que tapar el fuego que
arrasa con todo. Y cenizas. Cada vez son más. Cada vez queda menos. Y se siguen
protegiendo los árboles del fuego talándonos y sacando pecho, tirándolos abajo
y esperando aplauso o premio, tras allanar más el camino a un incendio que arde
sin contemplaciones, que abrasa por fuera y quema por dentro y selectivamente a
una masa ingente.
Se hace mal
desde Europa, se hace mal Europa, pero se hace peor en España que se mutila con
orgullo y desde dentro. A veces atacando a la corona por querer hacerla a
medida de otra cabeza que ahora mismo no da la cara, otras patrocinando peleas
internas que externalizan odio, y como si eso no bastara ni fuera suficiente,
la corrupción cada vez cuenta con más y mayores casos evidenciando un sistema
que la estructura y sustenta, que lo permite o no impide, que está en sus
cimientos y nos demuele. También están los problemas en el Supremo y los del
Constitucional y así seguimos ampliando la lista hasta institucionalizar la
desconfianza. Que es lo que ya reina en España. Sobre todo después de lo de
Bankia, tras conocer semejante disparate económico y desconocer las causas.
Ahora que sabemos que había cajas que no prestaban dinero sino que estaban
acumulando una factura multimillonaria que nos iban a pasar en un futuro, que
vamos a pagar en breve, y que desde fuera ya se nos dice que muy caro, porque
la Prima sube, porque prima la avaricia.
Porque no importa cuántos sean los que pierdan mientras alguien pueda
sacarle beneficio.