Se sabe que hay
corrupción política, que se toman algunas decisiones desde los ayuntamientos únicamente
para hacer pasar el dinero de las arcas al bolsillo de unos cuantos; que detrás de cada político
con poder hay una cola de empresarios con una lista de favores, que se los
deben, que se los pagan; que hay medios de comunicación que financian una
ideología, que la difunden, que la controlan; que a veces basta con elegir el
juez para salir inocente, que a veces sobra con escogerlo para encontrar
culpables; se sabe que los políticos no contestan que dictan las noticias, que
no dicen la verdad, que no la conocen ni les preocupa no hacerlo, que viven de
fingir ser capaces propagando su inutilidad.
Se sabe que los
bancos no prestan dinero sino que hacen negocios, y que nunca pierden, que esas
son las reglas del juego que imponen; se sabe que han ganado millones de
generar deudas impagables, que no asumen pérdidas, que nos las trasladan; se
sabe que los bancos tienen amigos poderosos, se sabe que esos amigos son ellos
mismos, que el capitalismo es una sucursal bancaria, que hay trabajo para todos
mientras todo gire en torno al crédito que aviva las ganancias; que el Mercado
es una ruleta rusa con francotiradores a saldo, que en la Bolsa está invertido
todo el miedo y el engaño, que cuando salta uno el otro lo aplaca, que la
información fluctúa en bolsa, y la controlan; que no les importa la verdad, que invierten en una mentira cíclicamente
creíble.
Se sabe que hay
guerras que sólo se inician para apropiarse de la riqueza de un subsuelo que
levantan a bombazos, que quien tiene petróleo y poder bajo sus pies lo tiene
crudo, que vendrán a por él enarbolando la bandera de la paz que acribillan a
balazos; que hay una industria de armas que invierte en conflictos para luego
colocarse a ambos lados, que sacan de cada disparo neto dinero sucio, que no
cesa la ráfaga de su avaricia y van recogiendo los casquillos, su riqueza; que
multitud de países invierten millones en defensa a cambio de que no los ataquen
económicamente, pagando el precio de estar rendidos en plena guerra; que la paz
no es rentable y que hay muchos preocupados en que siga siendo imposible.
Se sabe que la
crisis es una manera de volver hacia atrás, de que toda la clase media regrese
a la casilla de salida para volver a empezar la misma partida; que el sistema
se basa únicamente en creer que hay un camino por recorrer y que ese ha de ser
necesariamente el que separa la clase baja de la media, hasta que ésta se
colapsa y entonces no queda más remedio que desandar el camino para volver a
recorrerlo, como si fuera la realidad un péndulo hipnotizando a una multitud
para que no la cambie; que no es que no encuentren solución para la crisis sino
que la crisis es la manera, que es el medio por el que consiguen que se
mantenga el problema. Se sabe esto y muchas cosas. ¿Pero qué importa conocer la
verdad si luego uno se comporta como si se creyera las mentiras?